Operar sin dirección, es tal vez sin exagerar, el enemigo silencioso más destructivo del crecimiento empresarial. No es un competidor, no es la economía, no es la falta de clientes. Es una ausencia. La ausencia de rumbo.Operar sin dirección, es tal vez sin exagerar, el enemigo silencioso más destructivo del crecimiento empresarial. No es un competidor, no es la economía, no es la falta de clientes. Es una ausencia. La ausencia de rumbo.